miércoles, 18 de abril de 2012

"Llevate tu 'porrito', flaco. Dos soles nomás"

La libre comercialización de drogas en el Perú es un tema que los políticos vienen arrastrando desde fines del 2009, cuando nuestro flamante Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, propuso legalizar la venta de drogas en los mercados (tal vez pasa tanto tiempo en europa que confunde de continente nuestro país).

La tesis de Mario Vargas Llosa parte de un supuesto inexistente en el país, de una realidad europeizada del cual el Perú está muy lejana. Existe una falla estructural desde el punto de vista ético, pues no se puede combatir el mal legalizándolo. ¿Cómo hablarle a la población acerca de los perjuicios de una sustancia que deteriora y destruye a la persona y a la vez anunciarle que el Estado permitirá que se vende en todos lados y que estará al alcance de todos?

Algunos defensores de la propuesta aducen que prohibir el legar comercio de drogas limita el derecho de los individuos a decidir sobre su propia vida y cuerpo, un argumento algo forzado si tomamos en cuenta que el adicto a las drogas no solo se hace daño a sí mismo, sino que en su estado de inconciencia o frenesí puede causarle daño a muchas personas en la misma forma que un ebrio -consumiendo el acohol que es de libre comercialización- puede acabar con la vida de alguien al manejar en ese estado.

Ahora bien, lo que si es preciso reconocer es que los precios de las drogas caerían al legalizar su comercialización. Sin embargo, el mercado negro de estupefacientes en países productores como el nuestro solo se vería beneficiado, ya que seguiría siendo uno de los grandes abastecedores de droga legal e ilegal. ¿No le estaríamos diciendo a otras industrias delictivas que si se hacen muy fuertes y logran que el Estado no pueda combatirlas las legalizará?

El consumo y comercio lícito de las drogas tan solo le daría al narcotráfico una nueva dimensión, pero además, en la sociedad, convertiría el problema en algo mucho más complejo como ya está sucediendo en países como Holanda y Portugal, los cuales incluso evaluan dar marcha atrás. El modelo de educación europeo -el cual emula EE.UU.- es el mejor y más eficiente del mundo, y así mismo la edad promedio de adicción a las drogas es de 15 años, y niños de 8 años que se inician en dicho vicio.

Dicho esto, legalizar el consumo de drogas en un país con tan paupérrima educación como el nuestro devendría en un caos social con adolescentes saliendo del colegio y fumando marihuana. El Estado lanza "Súmate +18" debido al incontrolable consumo de alcohol en niños y adolescentes en edad escolar, pero cree que legalizar las drogas reducirá los problemas en el país.

La venta legal de drogas potenciaría el narcotráfico, incrementaría el consumo de estupefacientes, dañaría la salud de la población, terminaría de destruir la integración familiar, social y económica que ya está en alerta roja en el país. Además, permitiría el desarrollo acelerado de ciertas enfermedades -según los mismos especialistas del Minsa- y llevaría los problemas de adicción a un nivel incontrolable. Pero esto -claro- a Mario Vargas Llosa no le afectaría. Probablemente uno de sus amigos se lo comentará de forma superflua en una alturada tertulia en algun Café español.